(CON SECADORA INCLUIDA)
Aquel día se despertó tarde. Tan tarde que cualquier intento de llamarlo «mañana» sería ofensivo para la «Real Academia del Tiempo».
Y no, no fue por pereza. Fue porque su cuerpo dijo: «hasta aquí hemos llegado, bonita», y el alma aplaudió desde un rincón.
Con la energía justa para existir, se arrastró hasta una cómoda y decidió enfrentarse a la selva textil.
Separó ropa que ya no representaba su yo actual (ni al anterior, ni al de 2017) y metió los bolsos en una cajón con una solemnidad que rozaba un ritual chamánico.
Después activó la secadora.
«Error fatal. 404»
La secadora rugió como una Harley Davidson poseída.
El baño se convirtió en un after con eco, y la ducha, automaticamente cancelada. porque nadie se baña en medio de un apocalipsis sonoro. Y porque, sinceramente, no tenía ni media neurona disponible para quitarse los calcetines.
Eso le dio una excusa perfecta para no ducharse. Porque, ¿quién se mete en una cabina de tortura térmica con una turbina del infierno girando a 1200 revoluciones por minuto?. Eso es violencia acústica y energética. Que conste.
Más tarde, (o temprano, ya no distingue), gestionó una especie de apocalipsis administrativo: archivos, programas, facturas, correos. Cerró cosas que ya no eran suyas, como quien se despide del ex al que ya ni le duele.
Y aunque nadie lo vio, la ameba estaba en pleno proceso de reconstrucción celular. O algo así.
Sabía que al día siguiente tenía que salir al mundo real. Temprano. En guagua. Sin coche. Y lo más grave: sin excusas para evitar la ducha. Porque una cosa es estar cansada, y otra salir con el chichi en fase de fermentación.
Era una ameba de las reales. De las que viven en moño de combate, pijama conceptual y un eterno «ya lo haré mañana».
Así que suspiró, se miró en el reflejo de una cuchara (el único espejo emocional disponible) y se dijo:
«No he hecho gran cosa, pero he sobrevivido a la secadora, a la ropa, al sistema… y a mi. Y eso, mi amor, es más que suficiente por hoy.
(100% Humana, 0% ganas de aparentar lo contrario)
¿Tu también te has sentido una ameba emocional en algún momento? Te leo en comentarios