(Crónica felina en dos voces, con olor a caos aromático, para lectores con olfato fino y paciencia infinita)

Últimamente nuestra humana está…rara. Más de lo habitual.

No en plan “se cortó el flequillo por impulso”, sino en plan “lleva tres días oliendo a mezcla de bosque y desesperación contenida”.

Sombra dice que está “creativa”.

Yo -Zumo- digo que está a media vela y sin manual.

Ya no quema incienso como antes. Ahora prende cosas en frascos, mezcla polvos y pone música instrumental que ni ella entiende.

Se pasa ratos mirando una mecha como si fuera a revelarle el sentido de la vida. Y lo peor: ¡¡¡HA EMPEZADO A MOVERNOS LAS MANTAS SIN CONSULTAR!!!

Sombra la sigue a todas partes como si fuera una gurú deshidratada.

-“Tiene el alma oliendo a bergamota triste, déjala…” -dice él, tumbado en el único rincón de la casa libre de cera.

Yo, mientras tanto, observo desde lo alto. No por superioridad moral (aunque la tengo), sino porque alguien tiene que mantener la compostura en esta casa.

Sombra está convencido de que esto va a transformarla, que las mezclas, los aromas y las etiquetas torcidas son un ritual sagrado.

Yo estoy convencido, de que en cualquier momento va a prederle fuego al edredón.

Pero sí, hay algo raro en el aire, no sólo el olor. Es algo más sutil…como cuando la humana empieza a encender cosas por dentro.

El otro día sacó del armario un lote de frascos, aceites y etiquetas.

Sombra intentó comerse uno.

Yo me subí al armario para observar en silencio, que es como se lidia con las crisis existenciales ajenas.

Ella se manchó los dedos, se quemó un poco (pero dijo que era parte del “proceso”) y luego se quedó mirándolo todo como si no supiera si estaba haciendo magia o perdiendo el tiempo con estilo.

Sombra insiste: es magia.

Yo sostengo: está negociando con su caos.

Nosotros, por supuesto, no intervinimos. Sólo juzgamos.

Y entre mezcla y mezcla, empezamos a notar un cambio en la casa: no es sólo el olor, es esa cosa rara que pasa cuando alguien se está transformando por dentro, aunque aún no sepa en qué va a convertirse.

Sombra dice que está tramando algo.

Yo digo que está encendiendo señales de humo emocional, sea lo que sea eso…

Mientras no use nuestras cajas para guardar sus frascos, y siga llenando nuestros cuencos de comida a la hora prevista, que prenda lo que quiera.

Y si empieza a incendiar cosas… ya te contaremos cómo acaba esta nueva aventura aromática. Por ahora, seguimos observando. Y juzgando, claro.

-Zumo (juez silencioso del caos doméstico nivel experto. No disponible para entrevistas)

-Sombra (asistente emocional certificado, con tendencia a tumbarse sobre etiquetas recién impresas).