La mujer bajó el volumen.

O eso dijo.

Como si su declaración tuviera algún tipo de autoridad en el ecosistema doméstico que comparte con tres gatos y una tostadora que ya no tuesta, pero hace ruidos sospechosos.

“Mantengan la guardia, yo bajo el volumen un rato.”

Lo susurró como quien firma un tratado de paz con su sistema nervioso.

Pero nadie obedeció.

Zumo se lanzó sobre un cable viejo que claramente no lleva energía desde 2015. Lo arrastró por toda la casa como si estuviera desactivando una bomba.

Sombra se sentó encima de una pila de libros que la mujer había prometido leer cuando “tuviera cabeza” y empezó a maullar en do sostenido.

Miga apareció con una bolsa misteriosa que nadie recuerda haber traído del supermercado. Dentro había:

– un tenedor de plástico

– un pendiente sin pareja

– un papel arrugado con la palabra “mañana” escrita en boli

– y un limón seco

La mujer cerró los ojos.

Inspiró.

Y al abrirlos, descubrió que alguien (probablemente Sombra) había activado el altavoz Bluetooth.

Sonaba una mezcla entre un mantra mal grabado y un audio de su madre diciendo: “yo ya no me meto, pero…”

Se tumbó en el sofá.

Miró al techo con la resignación de una filósofa en menopausia.

No la resignación bonita, mística, tipo “acepto el flujo de la vida”.

No.

La resignación de quien ya ha gritado, llorado y depilado de más, y ahora solo quiere que nadie le toque los cojines emocionales.

Miga empujó un sobre de ketchup hacia el borde de la mesa mientras la miraba.

Zumo derrapó contra la alfombra.

Sombra empezó a lamer el aire como si estuviera probando la energía residual del colapso.

La mujer pensó:

“Esto no es bajar el volumen. Esto es el volumen sin subtítulos.”

Y sin embargo, no se levantó.

No puso orden.

No recogió el limón.

Simplemente se dejó estar.

Como quien no tiene plan ni fuerza ni justificación.

Y a pesar de todo, sigue ahí.

Respirando.

Con los pelos revueltos, el alma al 72 % y tres gatos que la aman sin entenderla.

— R. (intentando bajar el volumen, pero con el altavoz vital atascado en modo rave emocional)

🐾 El comité felino declara oficialmente imposible el silencio.