Ultimamente, notaba que sus gatos la miraban raro.
No como cuando pedían comida ni como cuando reclamaban espacio en la cama.
Era una mirada larga, de esas que no parpadean,
como si estuvieran presenciando algo.
No un drama.
No una crisis.
Algo más silencioso. Más estructural.
No pasaba nada concreto.
Seguía vistiéndose igual. Seguía diciendo sus frases de siempre.
Seguía fingiendo una rutina con la precisión de quien ya no espera que le pregunten si está bien.
Pero por dentro…
por dentro se estaba cayendo algo que llevaba demasiado tiempo sostenido con clips emocionales.
Al principio pensó que era el cansancio, o la falta de propósito, o el exceso de propósitos contradictorios.
Pero después empezó a notarlo:
dejaba de hacer cosas que antes la definían,
se sorprendía a sí misma sin saber qué decir,
se escuchaba y se daba pereza.
Como si los discursos, los títulos, la identidad esa que había servido tantos años para que no la arrasara el viento,
ahora estuvieran vencidos.
Caducados.
Fuera de contexto.
Y ahí estaban ellos, los gatos.
Testigos mudos del desmoronamiento elegante.
Ni sorprendidos ni preocupados.
Solo atentos.
Como si llevaran meses esperando a que ella se quitara, al fin, el disfraz.
No era una iluminación.
Ni una epifanía.
Ni una bajada espiritual con fondo de violines.
Era una caída simple.
Honesta.
Y sin metáforas bonitas que la protegieran.
El personaje se le estaba cayendo sin hacer ruido.
Y lo único que quedaba era ella.
Sin guión, sin pose, sin necesidad de parecer interesante.
No la terapeuta.
No la que siempre sabe.
No la fuerte.
No la que acompaña.
Solo ella.
Con su cuerpo cansado, su mente en pausa,
y dos gatos que no necesitaban aplaudirle el proceso para saber que algo estaba por empezar.
Uno de ellos la miró desde lo alto de su cabeza con la autoridad de quien ya ha visto mil vidas humanas desmoronarse con estilo.
Y sin moverse, sin emitir sonido, sin levantar una ceja,
pensó —porque los gatos piensan, pero no bajan a explicarte nada—:
“Ah, mira. Ha dejado de actuar.
Ahora empieza lo divertido.”
-(desenmascarada, sin ganas de volver al personaje y con dos gatos que lo saben todo)