En una casa vigilada por un comité felino con más poder que un ministerio, vive Mara: psicóloga en excedencia, fabricante de velas con crisis existenciales y protagonista involuntaria de un realismo mágico doméstico.
Entre excels interminables, WooCommerce que la odia, y gaviotas que opinan desde el balcón, su día a día es una tragicomedia donde lo épico se esconde en limpiar la nevera o decidir el precio de una vela.
Cada capítulo mezcla humor ácido, drama absurdo y gatos sindicalistas que siempre llegan tarde al rodaje.
El faro vigila de fondo, mientras Mara intenta no volverse loca… o al menos convertirlo en contenido.
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La mujer que...
Manual de supervivencia improvisada. Zona de combustión controlada. Aquí se archivan los incendios que no mataron, pero dejaron las paredes llenas de humo. Prohibido entrar sin café, un poco de ironía y algo de coraje: es el inventario de las veces que parecía consumirse todo y, aun así, quedó llama suficiente para encender otra vela.
La mujer que sobrevivió gracias a un coche unicornio y a un todoterreno “Chopita»
Había una vez una mujer que se sostenía, pero por poco. Por lo mínimo. Una mujer que, por no molestar, casi se muere de silencio. No era dramática, era práctica. Por ejemplo, si tenía fiebre, se echaba una siesta. Si se le estropeaba el coche, lo ignoraba. Y si el...
La mujer que abría la nevera y encontraba gente
Había una vez, no muy lejos del pasillo de congelados, una mujer que desarrolló —sin querer, pero con mucho compromiso— un clarísimo complejo de perro callejero gourmet. Sí, gourmet. Porque no aceptaba cualquier cosa, no. Solo sobras de gente que cocina “con cariño y...
La mujer que cambió el incienso por Experimentos sospechosos
(Crónica felina en dos voces, con olor a caos aromático, para lectores con olfato fino y paciencia infinita) Últimamente nuestra humana está...rara. Más de lo habitual. No en plan “se cortó el flequillo por impulso”, sino en plan “lleva tres días oliendo a mezcla de...
Se duchó y salió
Había una vez, en un día que no tenía ni idea de lo que iba a ser, una mujer que, tras semanas de sentirse como una esponja olvidada en el fondo de un cajón, decidió que era hora de hacer algo radical: “ducharse”. Y no sólo eso, sino también salir de su refugio....
Fuera cordura.
Había una vez una mujer que había llenado formularios, gestionado vidas ajenas, memorizado contraseñas imposibles y sostenido estructuras que ya ni recordaba por qué había construido. Hasta que un lunes, sin mayor drama que el cansancio acumulado, decidió darse...
Ameba en resistencia
(CON SECADORA INCLUIDA) Aquel día se despertó tarde. Tan tarde que cualquier intento de llamarlo "mañana" sería ofensivo para la "Real Academia del Tiempo". Y no, no fue por pereza. Fue porque su cuerpo dijo: "hasta aquí hemos llegado, bonita", y el alma aplaudió...





