A medio gas, pero con fuego propio

A medio gas, pero con fuego propio

La mujer volvió. No a su centro. Ni a su esencia. Solo al salón. Y ahí, entre los restos de una idea mal cocinada y los gatos que no se habían ido, se dio cuenta de algo extraño. Sombra ya no era una. Algo debió beber en la tienda. O tal vez duplicarse fue su forma...