En una casa vigilada por un comité felino con más poder que un ministerio, vive Mara: psicóloga en excedencia, fabricante de velas con crisis existenciales y protagonista involuntaria de un realismo mágico doméstico.
Entre excels interminables, WooCommerce que la odia, y gaviotas que opinan desde el balcón, su día a día es una tragicomedia donde lo épico se esconde en limpiar la nevera o decidir el precio de una vela.
Cada capítulo mezcla humor ácido, drama absurdo y gatos sindicalistas que siempre llegan tarde al rodaje.
El faro vigila de fondo, mientras Mara intenta no volverse loca… o al menos convertirlo en contenido.
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La mujer que...
Manual de supervivencia improvisada. Zona de combustión controlada. Aquí se archivan los incendios que no mataron, pero dejaron las paredes llenas de humo. Prohibido entrar sin café, un poco de ironía y algo de coraje: es el inventario de las veces que parecía consumirse todo y, aun así, quedó llama suficiente para encender otra vela.
A medio gas, pero con fuego propio
La mujer volvió. No a su centro. Ni a su esencia. Solo al salón. Y ahí, entre los restos de una idea mal cocinada y los gatos que no se habían ido, se dio cuenta de algo extraño. Sombra ya no era una. Algo debió beber en la tienda. O tal vez duplicarse fue su forma...
La mujer que intentó tomarse vacaciones de sí misma
Después de ver las ruinas, la mujer pensó que quizá necesitaba unas vacaciones. Pero no al mar. Ni al campo. Ni siquiera a un lugar sin wifi. Vacaciones de sí misma. Así, en abstracto. Sin planificación ni alojamiento. Lo que pasa es que ya no tenía claro quién era...
La mujer que dejó de tener sentido cronológico
Después del derrumbe, del silencio, del gato en la cabeza y las máscaras por el suelo, la mujer decidió buscar una manta. Sólo eso: una manta. Algo que no le pidiera explicación ni trayéctoria. Un tejido cálido y sin expectativas. Fue al armario, abrió una puerta, y...
La mujer que dejó de hacer favores a gaviotas que siempre llegaban tarde
Antes de que encontrara un sitio nuevo donde quedarse, hubo un tiempo en el que la mujer vivía en lo alto. No por romanticismo. Por estrategia de supervivencia. Desde allí lo veía todo: mareas emocionales ajenas, responsabilidades que no eran suyas y gente que...
La mujer que empezó a sospechar que los audios era el nuevo orden mundial
La mujer se despertó, como cada mañana, con un número inquietante en su WhatsApp. 27. Veintisiete audios. Todos sin escuchar. Algunos de más de ocho minutos. Otros partidos en partes, como si fueran capítulos de una novela por entregas. Todos empezaban igual: "Hola...
La mujer que sospechaba que sus gatos sabían algo
Ultimamente, notaba que sus gatos la miraban raro. No como cuando pedían comida ni como cuando reclamaban espacio en la cama. Era una mirada larga, de esas que no parpadean, como si estuvieran presenciando algo. No un drama. No una crisis. Algo más silencioso. Más...





